Santuario romano para mujeres hallado en Valencia

Un descubrimiento excepcional en la cueva valenciana
En el municipio de Millares, Valencia, se encuentra un santuario romano que ha revolucionado la comprensión del mundo antiguo. Se trata de Cova Dones, una gruta remota que durante años ha revelado hallazgos arqueológicos de enorme importancia. El santuario romano de esta cavidad ha pasado de ser una locación relativamente desconocida a constituirse como uno de los yacimientos más singulares del territorio que alguna vez dominó el Imperio Romano.
Durante la campaña de investigación de 2026, finalizada en junio, los arqueólogos han documentado un hito sin precedentes: 120 inscripciones latinas que transforman completamente nuestra visión de este espacio sagrado. Anteriormente, tan solo se conocían alrededor de 15 grabados, lo que multiplicaba por ocho el conocimiento previo sobre esta estructura religiosa ancestral.
Características del hallazgo arqueológico
El santuario romano ubicado a más de 200 metros bajo tierra ha proporcionado evidencias concretas sobre su función y sus visitantes. Las inscripciones latinas descubiertas datan principalmente de los primeros dos siglos de la era común, periodo en el cual experimentó su máxima actividad religiosa. Este conjunto de grabados representa el mayor corpus de inscripciones latinas conservadas en cualquier cueva-santuario conocida en todo el antiguo Imperio Romano.
El equipo de investigación, liderado por expertos de la Universidad de Alicante y la Universidad de Zaragoza, ha realizado análisis preliminares que revelan detalles fascinantes. Aproximadamente el 40 por ciento de las inscripciones incluyen nombres propios, muchos de ellos claramente femeninos. Este dato fundamental ha permitido a los investigadores establecer conclusiones revolucionarias sobre quiénes frecuentaban este lugar sagrado durante la antigüedad clásica.
Un santuario dedicado a una diosa femenina
Uno de los descubrimientos más relevantes concierne a la deidad venerada en el santuario romano. Mediante el análisis de cinco inscripciones votivas, los expertos han identificado referencias a una diosa denominada reverencialmente como "Domina" o "la Señora". En tres de estas inscripciones aparece la advocación "MALACI", un nombre completamente inédito hasta el momento en la documentación arqueológica del mundo romano.
Según los investigadores, esta advocación podría estar relacionada con el agua u otros elementos naturales vinculados a la fertilidad y la feminidad. La dedicación específica a esta deidad única demuestra que no se trataba de visitas esporádicas con propósitos religiosos genéricos, sino de un culto organizado y estructurado alrededor de una divinidad particular. La concentración de los grabados en una zona muy concreta, alejada de la entrada principal de la cueva, refuerza esta conclusión.
Evidencias materiales del culto femenino
Más allá de las inscripciones latinas, el santuario romano ha proporcionado numerosos artefactos que corroboran la participación activa de mujeres en las prácticas rituales. Los arqueólogos han recuperado dos anillos, una pulsera de época romana, vasos con forma de cáliz, fragmentos cerámicos antiguos y restos de fauna. Sin embargo, el hallazgo más significativo son las numerosas fusayolas, pequeñas piezas que funcionaban como contrapeso en los husos utilizados para trabajar textiles.
Estas fusayolas proporcionan una pista crucial para interpretar las ofrendas realizadas en el santuario romano. Los husos constituían un instrumento de trabajo textil íntimamente asociado al ámbito femenino en la antigüedad clásica. La presencia sistemática de estas piezas sugiere que las mujeres ofrendaban estos instrumentos como ofrendas votivas a la diosa, consolidando la comprensión del espacio como un lugar de culto específicamente femenino.
Contexto histórico y campanologías previas
El proyecto de investigación denominado DONARQ, iniciado en 2023 con apoyo de la Generalitat Valenciana y la British Academy, ha permitido caracterizar sistemáticamente este santuario romano y sus antecedentes. En la campaña de 2023 se confirmó que la cueva albergaba el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con aproximadamente cien pinturas y grabados datados hace más de 24.000 años. Durante 2024, se localizó formalmente el santuario romano situado en la profundidad de la caverna, y en 2025 se analizaron más de cien espeleofactos, formaciones estalagmíticas modificadas intencionalmente durante la prehistoria.
Significancia e implicaciones arqueológicas
El descubrimiento del santuario romano con sus 120 inscripciones latinas coloca a Cova Dones como el yacimiento más importante de su categoría en todo el territorio que dominó el Imperio Romano. Ninguna otra cueva-santuario conocida conserva una concentración comparable de grabados latinos. Este reconocimiento trasciende la importancia meramente local o peninsular para alcanzar relevancia suprarregional.
La investigación en curso permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales desarrolladas en este espacio durante siglos. Los especialistas trabajan actualmente en la interpretación definitiva de las advocaciones divinas y en la datación relativa de cada inscripción. Este análisis minucioso contribuirá significativamente a la comprensión de la religiosidad femenina en Hispania durante los primeros siglos de la era común, un aspecto históricamente menos documentado que la religiosidad masculina.
El santuario romano de Valencia representa un documento arqueológico excepcional que reescribe nuestra comprensión de la vida espiritual de las mujeres en el mundo romano tardío, consolidando la posición de Millares como un sitio de investigación prioritaria para la arqueología europeo y mundial.